{"id":1089,"date":"2009-03-10T12:27:31","date_gmt":"2009-03-10T10:27:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.alpoma.net\/tecob\/?p=1089"},"modified":"2017-07-07T20:31:37","modified_gmt":"2017-07-07T18:31:37","slug":"enrique-gaspar-y-la-primera-maquina-del-tiempo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=1089","title":{"rendered":"Enrique Gaspar y la primera m\u00e1quina del tiempo"},"content":{"rendered":"<p class=\"otros3\">Sigo en modo \u00abpausa\u00bb, pero voy a aprovechar un instante para incorporar al blog mi \u00faltimo texto publicado en papel. Aunque el tema ya lo trat\u00e9 en <em>TecOb<\/em> <a href=\"http:\/\/www.alpoma.net\/tecob\/?p=55\" class=\"enlaces\">hace a\u00f1os<\/a>, lo hice de forma muy esquem\u00e1tica. \ud83d\ude42<\/p>\n<p><b>AVISO<\/b>: Este art\u00edculo lo publiqu\u00e9 originalmente en el n\u00famero 45, febrero 2009, de <b><a href=\"http:\/\/www.historiadeiberiavieja.com\/\" class=\"enlaces\">Historia de Iberia Vieja<\/a><\/b>.<\/p>\n<blockquote><p>El tomo (\u2026) est\u00e1 adornado con ilustraciones de G\u00f3mez Soler y est\u00e1 escrito por el fecundo y aplaudido autor dram\u00e1tico don Enrique Gaspar. Comprende el libro tres partes, una novela, Anacron\u00f3pete, cartas descriptivas de un Viaje a China y un cuento, Metempsicosis. Gaspar, solamente conocido como escritor de comedias, destaca aqu\u00ed como novelista y cuentista de muy agudo ingenio. Anacron\u00f3pete es una relaci\u00f3n fant\u00e1stica al modo de los Julio Verne, apenas cediendo a \u00e9stos en punto a erudici\u00f3n cient\u00edfica del autor y aventaj\u00e1ndole acaso en originalidad y extra\u00f1eza. No queremos dar idea de su nov\u00edsimo argumento por no privar a los lectores del placer de la sorpresa.<\/p>\n<p>La Dinast\u00eda, Barcelona. Viernes, 18 de febrero de 1887.<\/p><\/blockquote>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/farm4.static.flickr.com\/3405\/3343191091_8d634b377d_m.jpg\" alt=\"img\" class=\"dch\"\/>No debe sorprendernos que, como en el texto anterior, tomado de una publicaci\u00f3n de la \u00e9poca, el tema central del <em>Anacron\u00f3pete<\/em> supusiera una aut\u00e9ntica novedad. Puede que, en otras circunstancias, como por ejemplo de haber sido escrito en la Inglaterra de finales del siglo XIX y, claro est\u00e1, en ingl\u00e9s, el peque\u00f1o libro de Enrique Gaspar hubiera sido considerado hoy d\u00eda como el precursor incuestionable de toda la <strong>literatura sobre viajes en el tiempo<\/strong>. Pero no, la que puede ser tomada como la primera novela del g\u00e9nero, cay\u00f3 en el olvido al poco de ver la luz. Rescatemos ahora esta historia, aunque sea muy brevemente, del abismo de los libros oscuros.<\/p>\n<p><strong>Literatura y viajes en el tiempo<\/strong><\/p>\n<p>Nos hemos acostumbrado a ello, la ciencia contempla su posibilidad te\u00f3rica y el cine nos recuerda, cada poco tiempo, que viajar en el tiempo gracias a la tecnolog\u00eda es uno de los ingredientes de ficci\u00f3n m\u00e1s atractivos. Las posibilidades son infinitas, ya sea viajando al pasado o al futuro, sorteando <strong>paradojas temporales<\/strong> que podr\u00edan destruir el universo o, simplemente, dando un vuelta al pasado reciente para vernos a nosotros mismos y, de paso, otear un poco el horizonte futuro a ver si se logra dar con los n\u00fameros de la loter\u00eda y convertirnos en ganadores de vuelta a nuestro presente. El espacio se qued\u00f3 peque\u00f1o, si jugamos con el tiempo las tramas narrativas pueden complicarse hasta l\u00edmites insospechados como, por ejemplo, sucede en pel\u00edculas como <em>Primer<\/em>, del a\u00f1o 2004, obra de Shane Carruth, tan compleja que requiere tener en la mano un complicado mapa donde se plasman las diversas l\u00edneas temporales que aparecen en pantalla para llegar a comprender por completo la trama.<\/p>\n<p>Es cuesti\u00f3n de costumbre, casi todo el mundo ha visto alguna de las partes de <em>Regreso al Futuro<\/em> o, al menos, ha o\u00eddo hablar de m\u00e1quinas del tiempo, aunque todav\u00eda no sean m\u00e1s que un artificio te\u00f3rico. Pero, si miramos atr\u00e1s, comprobaremos que lo actualmente asumido en la ficci\u00f3n, lleg\u00f3 a convertirse en un fen\u00f3meno sensacional cuando apareci\u00f3 por primera vez. Aunque los artificios literarios para jugar con el tiempo ya hab\u00edan aparecido en algunas obras, siempre se recurr\u00eda a \u00e1ngeles, estados de la mente o incluso a relojes que pod\u00edan hacer correr el tiempo en reversa, pero a nadie se le ocurri\u00f3 la idea de construir un verdadero nav\u00edo del tiempo, una m\u00e1quina para surcar las \u00e9pocas como quien viaja por carretera o mar. <\/p>\n<p><strong>H.G. Wells<\/strong>, considerado padre de la ciencia ficci\u00f3n, es recordado por ser el c\u00e9lebre autor de <em>La M\u00e1quina del Tiempo<\/em>, la novela fundacional indiscutible para el g\u00e9nero de los crononautas. El libro apareci\u00f3 en 1895, si bien anteriormente Wells ya hab\u00eda realizado un intento de viaje literario en el tiempo gracias a la tecnolog\u00eda en su peque\u00f1a obra de 1888 <em>The Chronic Argonauts<\/em>. S\u00ed, el insigne Wells ha sido inmortalizado por haber alumbrado algunas de las mejores obras de fantas\u00eda y ciencia ficci\u00f3n de la historia, adem\u00e1s de ser recordado como pabre de la m\u00e1quina del tiempo pero, cosas del espacio-tiempo, poco antes un espa\u00f1ol, exc\u00e9ntrico autor de comedias, tuvo la misma idea, aunque el \u00e9xito no acompa\u00f1\u00f3 tal aventura.<\/p>\n<p><strong>Enrique Gaspar, el diplom\u00e1tico comediante<\/strong><\/p>\n<p>No parece que hubiera nada en este mundo que apasionara m\u00e1s a don Enrique que la comedia en su m\u00e1s amplia extensi\u00f3n. El buen humor, la iron\u00eda y hasta la socarroner\u00eda, inundan las zarzuelas, novelas, cuentos y obras de teatro de <strong>Enrique Lucio Eugenio Gaspar y Rimbau<\/strong>, madrile\u00f1o nacido en 1842. Su vida, al igual que su obra, ser\u00eda digna de dar vida a una novela de aventuras. El amor por el teatro era cosa de familia, sus padres fueron actores y, aunque estudi\u00f3 filosof\u00eda y trabaj\u00f3 incluso en un banco, nada hac\u00eda que la comedia y, en general, las ficciones nacidas de la tinta y la pluma, abandonaran su mente. Ya desde muy jovencito hab\u00eda escrito y publicado comedias y zarzuelas, llegando a convertirse en colaborador esencial en muchas publicaciones de entretenimiento de la \u00e9poca. <\/p>\n<p>Este pionero de lo que es conocido como teatro social logr\u00f3 casarse con una hija de la aristocracia, cosa que no hizo nada de gracia a los padres de ella, a fin de cuentas, \u00bfqu\u00e9 pod\u00eda ofrecer un comediante que tuviera alg\u00fan valor? Antes de cumplir los treinta a\u00f1os<strong> lleg\u00f3 a convertirse en diplom\u00e1tico<\/strong> y, as\u00ed, recorri\u00f3 el mundo. Sus viajes por Europa, sobre todo por Francia y Grecia y, c\u00f3mo no, su estancia en China, donde obtuvo el cargo de c\u00f3nsul en Macao y Hong-Kong, nutrieron de color y experiencias a sus obras. <\/p>\n<p>Poco difundida est\u00e1 su obra en la actualidad y, sin embargo, puede considerarse a Enrique Gaspar como un innovador sorprendente. Nunca dej\u00f3 de escribir, daba igual que se encontrara de misi\u00f3n diplom\u00e1tica en Oriente o de viaje con su familia por Francia, siempre rondaba su cabeza alguna historia que convertir en zarzuela o en obra de teatro. Escribi\u00f3 decenas de piezas dram\u00e1ticas, algunas tan curiosas como <em>El est\u00f3mago<\/em>, de 1874, donde este \u00f3rgano digestivo toma el control de los personajes. Su estilo era directo, le interesaba mucho m\u00e1s contar una historia, sobre todo con trasfondo social, que la poes\u00eda y las met\u00e1foras. He aqu\u00ed la causa de su escaso reconocimiento a lo largo de las d\u00e9cadas, porque en su propio tiempo fue ensalzado, pero tambi\u00e9n ignorado y hasta menospreciado. No trat\u00f3 de cultivar el arte, lo suyo eran los relatos sobre ideas innovadoras. <strong>Se adelant\u00f3 a su tiempo y pag\u00f3 por ello<\/strong>, emple\u00f3 el humor como arma para tratar temas demasiado calientes para sus contempor\u00e1neos, desde la hipocres\u00eda de los pol\u00edticos, hasta el feminismo y la lucha de clases, sus personajes estaban realmente vivos, tal y como puede comprobarse a trav\u00e9s de sus magistrales di\u00e1logos.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/farm4.static.flickr.com\/3256\/3344024452_efe6471a08.jpg\" alt=\"img\" \/><\/p>\n<p><strong>El anacron\u00f3pete<\/strong><\/p>\n<p> Mucho tiempo antes de que H.G. Wells viera editado su relato relacionado con m\u00e1quinas del tiempo, la mente de Enrique Gaspar ya albergaba la idea de dar vida a toda una novela sobre viajes temporales. De su infatigable imaginaci\u00f3n naci\u00f3 <em>Anacron\u00f3pete<\/em>, que puede ser considerada sin afan de exagerar como la primera novela en la que una m\u00e1quina del tiempo aparece como elemento central. <strong>Editada en Barcelona a principios de 1887<\/strong>, esta sorprendente novela con forma de zarzuela se adelant\u00f3 a muchas narraciones de ciencia ficci\u00f3n y, aunque no pueda ser considerada una obra maestra de la literatura, s\u00ed sorprende por su contenido y, como toda obra de Gaspar, por su humor y por esa curiosa sensaci\u00f3n de viveza que transmiten sus personajes.<\/p>\n<p>El t\u00edtulo en s\u00ed ya es original, <em>Anacron\u00f3pete<\/em>, m\u00e1quina para viajar en el tiempo cuyo nombre parte de tres ra\u00edces griegas: <em>Ana<\/em>, que significa atr\u00e1s, cronos, el tiempo y <em>petes<\/em>, el que vuela. Todo ello, unido, nos da una descripci\u00f3n de la funci\u00f3n de la m\u00e1quina: <strong>volar atr\u00e1s en el tiempo<\/strong>. La acci\u00f3n se sit\u00faa en Par\u00eds, concretamente el 10 de julio de 1878, cuando el insigne cient\u00edfico, ingeniero e inventor zaragozano <strong>Sindulfo Garc\u00eda<\/strong>, presenta ante al mundo su m\u00e1quina para viajar en el tiempo. El lugar no pod\u00eda ser m\u00e1s representativo, una Exposici\u00f3n Universal, en pleno coraz\u00f3n de la, por entonces, capital del mundo. La m\u00e1quina est\u00e1 dotada de un fuselaje de metal, que cuenta con cuatro grandes palas mec\u00e1nicas para desplazarse flotando por los aires, alimentada por electricidad. No hay ning\u00fan detalle dejado al azar, porque si se viaja atr\u00e1s en el tiempo, los ocupantes podr\u00edan rejuvenecer. El problema se soluciona acudiendo a un accesorio que genera un fluido protector del tiempo, el <strong>fluido Garc\u00eda<\/strong>. <\/p>\n<p>A partir de esta construcci\u00f3n mec\u00e1nica, Gaspar levanta un edificio en tres actos donde abundan todo tipo de historias centradas en la cr\u00edtica social sobre diversos aspectos de su \u00e9poca. Las aventuras se suceden, permitiendo a los ocupantes de la nave contemplar \u00e9pocas pasadas como la conquista de Granada o la erupci\u00f3n del Vesubio que asol\u00f3 Pompeya en el a\u00f1o 79, todo ello sin olvidar los toques de humor \u00e1cido y los amor\u00edos. Por fortuna para el lector actual, esta obra precursora de la ciencia ficci\u00f3n puede ser encontrada con cierta facilidad gracias a varias ediciones modernas.<\/p>\n<p><strong>Don Sindulfo y su m\u00e1quina<\/strong><\/p>\n<p>Veamos aqu\u00ed, a modo de curiosidad, un peque\u00f1o fragmento de la obra en el que el cient\u00edfico aragon\u00e9s habla de su m\u00e1quina, el <em>Anacron\u00f3pete<\/em>:<\/p>\n<blockquote><p>\u2026su misi\u00f3n es volar hacia atr\u00e1s en el tiempo, porque en efecto, merced a \u00e9l puede uno desayunarse a las siete en Par\u00eds, en el siglo XIX; almorzar a las doce en Rusia con Pedro el Grande; comer a las cinco en Madrid con Miguel de Cervantes Saavedra \u2014si tiene con qu\u00e9 aquel d\u00eda\u2014 y, haciendo noche en el camino, desembarcar con Col\u00f3n al amanecer en las playas de la virgen Am\u00e9rica. Su motor es la electricidad, fluido a que la ciencia no ha podido hacer viajar aun sin conductores por m\u00e1s que estuviese cerca de conseguirlo y que yo he logrado someter dominando su velocidad. Es decir, que lo mismo puedo dar en un segundo, como locomoci\u00f3n media, dos vueltas al mundo con mi aparato, que hacerlo andar a paso de carreta, subirlo, bajarlo o pararlo en seco. <\/p><\/blockquote>\n<hr \/>\n<p><strong>Lectura online<\/strong>: <a href=\"http:\/\/sirio.ua.es\/libros\/BFilosofia\/anacronopete\/index.htm\" class=\"enlaces\">Texto completo de la obra<\/a>.<\/p>\n<hr \/>\n<p><strong>ACTUALIZACI\u00d3N<\/strong>: <a href=\"http:\/\/elanacronopete.com\" target=\"_blank\">Nueva edici\u00f3n de <em>El Anacron\u00f3pete<\/em><\/a> (muy cuidada edici\u00f3n en papel).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>Sigo en modo \u00abpausa\u00bb, pero voy a aprovechar un instante para incorporar al blog mi \u00faltimo texto publicado en papel. Aunque el tema ya lo trat\u00e9 en TecOb hace a\u00f1os, <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=1089\" title=\"Enrique Gaspar y la primera m\u00e1quina del tiempo\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":1,"featured_media":10920,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[10,3,2],"tags":[],"class_list":["post-1089","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-made_in_spain","category-obsolescencia","category-personal"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/wp-content\/uploads\/2009\/03\/3343191091_8d634b377d_m.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p93Dc1-hz","jetpack-related-posts":[{"id":55,"url":"https:\/\/alpoma.net\/tecob\/?p=55","url_meta":{"origin":1089,"position":0},"title":"El Anacron\u00f3pete","author":"alpoma","date":"11 octubre 2005","format":false,"excerpt":"Versi\u00f3n actualizada de este art\u00edculo. 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