La erótica del corsé tras los rayos X

corséLos corsés, que no son sólo cosa femenina pues a lo largo de la historia los corsés masculinos también han dado mucho juego, tuvieron épocas de gloria en la moda de varios siglos. El corsé vive ahora cierto renacimiento y he de reconocer que tiene su encanto y atractivo, pero una cosa es un uso adecuado del mismo y otra llegar a extremos como los vividos, mejor dicho, sufridos, por muchas mujeres hace años. Al margen de los usos estéticos comunes y del empleo médico, los corsés fueron toda una pesadilla en ciertos casos a lo largo del siglo XIX y a principios del XX. Fue la Gran Guerra, que dentro de nada hará una centuria que comenzó, el motivo que finalmente terminó con el reinado del corsé. Claro, fue eso y la llegada de nuevos materiales sintéticos que hacían posible crear novísimos tipos de prenda para moldear la figura. Lo de la guerra tenía su sentido. Casi todo el metal empleado para confeccionar las varillas de los corsés se desvió hacia la fabricación de buques y armas. Además, finalizada la guerra, los cambios sociales en occidente hicieron que el corsé pasara a ser algo considerado anticuado.

Pero miremos de nuevo a la época final de auge del corsé, antes de 1914. Aquí es donde entran en juego los rayos X que menciono en el título del post. El uso del corsé estaba tan extendido, y tantas veces se llevaba a extremos tan peligrosos, que un médico francés que atendía al nombre de Ludovic O’Followell, publicó todo un tratado médico acerca de esta prenda de vestir.

Su objetivo era el dar a conocer todos los detalles acerca de cómo se podía utilizar el corsé con fines médicos, estéticos pero, también, mostrar cómo podía llegar a modificar la morfología femenina y hasta la fisiología normal. Se ha dicho muchas veces que el trabajo con rayos X sobre mujeres con corsé que llevó a cabo Ludovic O’Followell estaba destinado a denunciar las patologías originadas por el mal uso de la prenda. A lo largo del tratado Le Corset, que contó con una edición en 1905 y una ampliación en 1908, se mencionan los peligros de ciertos usos del corsé, pero también se ensalza su empleo cuidadoso. Además, cabe recordar que este médico era columnista de la revista de moda Les Dessous Elegance. Las siguientes imágenes pertenecen a su tratado sobre el corsé y hablan por sí mismas.

Vía The Public Domain Review

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