Máximo Gorki, monstruo del aire

Aleksei Maksimovich Peshkov, conocido como Máximo Gorki, fue un escritor soviético de principios del siglo XX que tuvo gran predicamento entre los gerifaltes de la Revolución. Pero aquí, en TecOb, lo que interesa es prestar atención a otro Máximo Gorki, una máquina asombrosa. El Tupolev ANT-20 Máximo Gorki, bautizado de ese modo en honor al literato citado, puede considerarse como la máquina voladora “publicitaria” más imponente de la historia. Conocida es la querencia de los tiranos soviéticos por todo lo que oliera a propaganda, así que puede suponerse que para resaltar la relevancia y “superioridad” de la tecnología, organización e industria soviéticas, lo mejor era hacer volar al avión más grande que fuera posible. Dicho y hecho, todo fuera por engrandecer al Estado y mostrar al mundo las bondades del comunismo.

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El rugido de sus ocho motores rompiendo el cielo seguro que animó enormemente a Stalin. Diseñado por Andrei Tupolev, el ANT-20 fue completado en abril de 1934, convirtiéndose en una monstruosa máquina publicitaria que portaba un potente sistema de radio capaz de emitir mensajes aleccionadores desde el cielo, además de imprenta para proclamas, cine, laboratorio fotográfico, biblioteca… En fin, cualquier invento aplicable a la propaganda habitaba en las entrañas de la bestia. Desde el punto de vista tecnológico este avión contaba con adelantos dignos de mención, fue el primero en utilizar para su sistema eléctrico corriente alterna de 120 voltios, era un aparato desmontable que podía transportarse por ferrocarril y su interior era tan espacioso que se dividía en varios niveles conectados por escaleras.

El 18 de mayo de 1935 el Máximo Gorki, escoltado por otros aviones más pequeños, cruzó sobre Moscú en vuelo propagandístico. Lamentablemente, fue la última vez que levantó el vuelo, porque a raíz de una maniobra mal realizada por los aviones de escolta, se produjo un choque fatal en el aire que hizo caer al gran pájaro sobre un barrio residencial, lo que causó numerosas víctimas mortales. Sin duda, una carrera muy corta para un aparato que se diseñó con el propósito de extender la propaganda soviética por el mundo. Con sus más de treinta metros de longitud, más de sesenta de distancia alar y una altura de casi trece metros, la visión del Máximo Gorki con sus treinta toneladas de peso en vacío surcando los cielos a 220 kilómetros por hora emitiendo mensajes políticos desde el cielo tuvo que ser algo realmente sobrecogedor.

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