Neil Armstrong y el vuelo del Gemini 8

caminoA estas horas ya ha sido comentado por todas partes, ha fallecido Neil Armstrong, el primer ser humano en poner el pie no sólo en nuestra Luna, sino el primero en hacerlo en un cuerpo celeste que no fuera nuestro mundo. No repetiré nada de lo dicho por doquier, si acaso he de recomendar vivamente el recuerdo a Neil que ha escrito Daniel Marín en Eureka. Pero, por el contrario, sí quiero recordar brevemente la otra aventura espacial de Armstrong, casi olvidada por el brillo del Apolo 11, me refiero a la misión Gemini 8 (o Gemini VIII como se conoció oficialmente).

Al futuro héroe lunar le esperaba un viaje nada tranquilo. El Gemini 8, la sexta cápsula tripulada del programa estadounidense Gemini, tenía como misión encontrarse en el espacio con un Agena, básicamente una sección de cohete automatizada, para ejecutar el primer acoplamiento de dos naves espaciales de la historia. El reto fue conseguido, pero todo se torció dando lugar al primer fallo crítico de una nave estadounidense en el espacio, el único sucedido hasta que el Apolo 13 sufrió su famoso problemilla camino de la Luna.

La mecánica de la misión era, simplemente, como el juego del ratón y el gato. Luego, en realidad, de sencillo no tenía. Por una parte salía al espacio el Agena, por otra el Gemini y ajustando sus velocidades y trayectorias con sumo cuidado, los dos vehículos tendrían que acoplarse en el espacio en órbita baja. Sucedió entre el 16 y el 17 de marzo de 1966, todo se desarrolló con perfección: funcionó bien el sistema de localización por radar, el automatismo de aproximación, la inspección visual del exterior del Agena y, finalmente, el acoplamiento de las dos naves. A bordo del Gemini 8, felices y contentos con su hazaña, nada menos que el primer acoplamiento de ese tipo en la historia, volaban el Neil A. Armstrong y David R. Scott. Era el primer vuelo espacial para los dos y a punto estuvo de ser el último.

Con las dos naves volando juntas, todo parecía marchar bien, pero pronto empezaron los problemas. El Agena parecía “tirar” de todo el conjunto de forma extraña, haciendo giros inesperados. Aunque Armstrong era un piloto magnífico, el control manual de las dos naves era poco menos que algo rudimentario y no pudo hacer mucho por controlar el vuelo. Las maniobras de corrección de rumbo estaban acabando con el combustible de la Gemini, por lo que se decidió que era mejor dejarse de aventuras y regresar a casa aunque aquello supusiera abortar el resto de la misión. Sin embargo, incluso después de desacoplarse del Agena, continuaron los problemas. Parecía que la culpa de todo aquello se encontraba en el propio vehículo Gemini, que comenzó a girar sobre sí mismo a una velocidad muy molesta para los astronautas, que perdían continuamente toda referencia visual exterior. Se hallaban en un grave aprieto. Sólo cabía una solución, reentrar en la atmósfera terrestre, pero había un pequeño problema. Según los planes originales esa maniobra no debía suceder hasta pasados unos días y, además, sería sobre el Atlántico. Pero, en la crítica situació en la que se encontraban, no cabía otra cosa que descender sobre Asia, cayendo al Pacífico. Con rapidez, se puso rumbo a la zona de amerizaje un navío, con la esperanza de llegar a tiempo… ¡si es que alguno de los atronautas seguía vivo! No había comunicación con la nave pues comenzó la reentrada lejos del alcance de los sistema de escucha estadounidenses. Por suerte, todo salió bien, la cápsula amerizó correctamente y fue localizada y rescatada con sus dos tripulantes en perfecto estado.

A pesar de los estudios de la comisión encargada de revisar el caso, nunca se encontró el origen final del fallo, aunque se supuso que debía encontrarse en los propulsores de maniobra del Gemini, por lo que a partir de ese momento se mejoró todo el sistema que, presuntamente, había estado implicado en el fallo crítico. Las siguiente imágenes corresponden a aquella primera experiencia espacial de Armstrong, toda una aventura que a punto estuvo de terminar muy mal.

espera
Neil Armstrong a bordo de la Gemini 8, durante la cuentra atrás.

Lanzamiento
Lanzamiento del cohete Titan II con la cápsula Gemini 8, 16 de marzo de 1966.

aproximacion
La cápsula Gemini 8 aproximándose al vehículo Agena.

a_salvo
Armstrong y Scott esperan tranquilamente su rescate por parte del equipo del destructor U.S.S. Leonard F. Mason.

regreso
Scott y Armstrong a bordo del destructor que les llevó a Okinawa tras ser recuperada la cápsula Gemini 8 de aguas del Pacífico.

recogida
La Gemini 8, subida a bordo del U.S.S. Leonard F. Mason.

Imagen de cabecera del artículo: Scott y Armstrong camino de la historia. – Fuente de las imágenes: NASA Images / Archive.org y NASA Great Images.

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