La última víctima de la viruela

Aunque actualmente su negro recuerdo va desapareciendo poco a poco de la lista de terrores del mundo, hubo un espectro que reinó sobre la humanidad durante siglos. La viruela era temida, y con razón. Se llevó por delante la vida de millones de personas pero, por fortuna, hace tiempo que desapareció para siempre, o al menos eso es lo que se espera. Por fortuna, el Variola virus, causante de la enfermedad, sólo encontraba acomodo en seres humanos y, al no existir ningún otro reservorio animal, las campañas de vacunación mundiales terminaron por acorralar y destruir al monstruo por completo. Hoy estamos libres de viruela, enfermedad declarada oficialmente por la OMS como erradicada, gracias a aquellos esfuerzos. El virus fue progresivamente eliminado del planeta hasta que se declararon y controlaron los últimos casos. El último caso de viruela se detectó en Somalia en 1977 y, desde entonces, la enfermedad que asoló al mundo desapareció por completo.

Pero, he aquí que el caso de 1977 fue el último “natural”. Poco tiempo más tarde ocurrió algo que sirvió para demostrar lo peligroso que puede resultar almacenar muestras de virus en condiciones poco seguras. Actualmente sólo se conservan muestras del virus, bajo estricto control, en un laboratorio de máxima seguridad del CDC en los Estados Unidos y en el laboratorio VECTOR de Koltsovo, en Rusia. Muchas veces se ha abierto el debate para destruir finalmente esas muestras, pero ahí continúan, bajo llave, vigiladas. Su conservación se basa en múltiples motivos que no viene al caso explicar aquí, es un tema que daría para mucho y es más complejo de lo que pueda pensarse.

La enfermedad fue erradicada en el 77 pero todavía tuvo ocasión de causar daño poco después. A lo largo de los años setenta del siglo pasado fueron muchos los laboratorios que lucharon por convertirse en alguno de los pocos lugares en el mundo autorizados a conservar, e investigar, muestras de viruela. En 1978 sucedió algo que hizo reconsiderar esa curiosa carrera por hacerse con una licencia de almacenamiento, para quedar el asunto completamente restringido a las dos instalaciones de máxima seguridad que cité antes. Janet Parker era una fotógrafa médica que trabajaba en el departamento de anatomía de la University of Birmingham Medical School, en Gran Bretaña. Un año antes del suceso, el responsable del laboratorio de microbiología de esa universidad, Henry Bedson, había solicitado a la OMS permiso para poder conservar por tiempo indefinido las muestras de viruela que poseían, intentando librarse así de la orden de destrucción que obligaba a eliminar el virus en poco tiempo. La OMS denegó el permiso porque su inspección de seguridad de las instalaciones fue negativa. Sin embargo, Bedson mantuvo sus investigaciones hasta que el 11 de agosto su “vecina” del piso de arriba comenzó a enfermar.

laboratorio

Instalaciones del laboratorio de microbiología de la University of Birmingham Medical School, a través de cuyos conductos de ventilación se propagó el virus de la viruela que infectó a Janet Parker en 1978. Fuente: New Scientist, 4 de enero de 1979.

Janet Parker tenía su laboratorio fotográfico un piso sobre el laboratorio de microbiología donde se guardaba la viruela. Aunque Parker había sido vacunada hacía años, sucedió lo impensable. El virus encontró un camino de escape en los conductos de ventilación del área de almacenamiento de muestras, llegando precisamente al piso superior e infectando a Janet. En cuanto se confirmó que se trataba de un caso de viruela, se armó un gran lío, tanto legal como sanitario. Se mantuvo a todo el personal y a cuantos habían tenido contacto con Janet bajo vigilancia. Su madre también se contagió pero logró sobrevivir. Por desgracia, un mes después de enfermar, Janet falleció, convirtiéndose en la última persona en todo el planeta que sucumbió a la terrible viruela y, su vecino del piso de abajo, Henry Bedson, terminó suicidándose.

Más información: Shooter, R.A. Report of the Investigation into the Cause of the 1978 Birmingham Smallpox Occurrence. (PDF).

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