Roland Garros

garros_3_350Mmmmmm… ¿tenis? Pues no, la cosa no va de raquetas, aunque póstumamente se utilizó su nombre para denominar al famoso torneo anual de tenis francés, pocos se acuerdan de Roland Garros, intrépido pionero de la aviación que logró realizar una peligrosa travesía por el Mediterráneo incluso a pesar de tener problemas graves con el motor de su avión y de prácticamente quedarse sin combustible. En aquella época -finales de 1913- los aviadores eran los nuevos héroes, recibidos al término de sus viajes y aventuras por cientos de curiosos que se reunían asombrados ante el hombre -o mujer, no hay que olvidar a heroínas del aire como Amelia Earhart– y su máquina voladora, que también despertaba interés. Lamentablemente, muchas de aquellas aventuras terminaron muy mal, pero al menos por esa vez, Roland Garros logró aterrizar sin problemas.

Lamentablemente, la hora de los triunfos deportivos de aquel tenista aficionado llegaron a su fin, como la de miles de otros soñadores y millones de personas que perdieron su vida en la Gran Guerra. Comenzada la Primera Guerra Mundial, muchos pilotos civiles se transformaron en pilotos de combate, como le sucedió a Roland. Los combates en el aire fueron vistos de forma romántica por muchos que creyeron contemplar en los duelos entre frágiles aviones el renacimiento de los viejos enfrentamientos entre caballeros andantes. La realidad, como no podía ser de otro modo, era de todo menos romántica. La guerra azuzó la imaginación de muchos. La necesidad de contar con un sistema de disparo capaz de realizarse a través de la hélice del avión impulsó a gran número de pioneros de la aviación a imaginar cómo podía realizarse tal cosa.

Para disparar a un avión enemigo con una ametralladora, lo mejor era poder contar con el arma frente al piloto o artillero, pero claro, las balas tenían que pasar a través de la hélice. Gran problema que Roland Garros solucionó inventando un método de disparo con ametralladora a través de la hélice por medio del refuerzo de las palas de la misma. Así, cuando una bala coincidía en su curso con una de las palas, el deflector metálico reforzado colocado en ella hacía que el proyectil saliera fuera de su curso sin peligro para la integridad de la hélice o el motor.

Durante un combate aéreo, Roland fue derribado por los alemanes y hecho prisionero. Como su avión no quedó destruido, el genio alemán de la ingeniería aeronáutica Anthony Fokker se interesó por revisar al malogrado aparato del aviador francés. Ahí terminó la ventaja del sistema ideado por Roland, porque Fokker, al ver tan ingeniosa solución, decidió ir un poco más allá e intentó evitar que ningún proyectil de la ametralladora chocara con las palas. Tras mucho pensar, logró construir un mecanismo que sincronizaba el giro de la hélice con los disparos de la ametralladora, con lo que ya no hacía falta recurrir a pesadas placas de refuerzo, simplemente el arma disparaba por los espacios entre las palas y dejaba de funcionar en cuanto una pala se ponía delante del cañón, cosa de fracciones de segundo. Lamentablemente, tras lograr escapar de sus captores y volver a la aviación militar, Roland Garros perdió la vida en un combare aéreo en octubre del 18 sobre las Ardenas.

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