Cencelladas

Después de estar bastantes días en Guardo, con sol, en jornadas que más parecían de primavera que de invierno, resulta que hoy en Valladolid me saludó la mañana con lo que parecía nieve. Y pensé para mí que ya era hora de ver algo de nieve este invierno. ¡Vaya burrada! En efecto, al cabo de bastante rato me puse a pensar y caí en la cuenta de que no era nieve ni de lejos, tenía la cabeza en otras cosas y no me daba cuenta de que los síntomas indicaban que se trataba de un fenómeno realmente singular, era una cencellada. Por lo visto, en Valladolid llevan con nieblas bastante tiempo, cosa nada rara, y si a eso le sumamos las temperaturas que ha habido esta madrugada, la cencellada no llegaba por sorpresa. Pero, ¿qué es una cencellada? Seguramente habrá mucha gente que no haya visto nunca algo así, por lo que trataré de explicar este hidrometeoro de forma muy sencilla.

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Cencellada, fotografía de Sandra Riewe, Wikimedia Commons.

Los ingredientes principales que se necesitan para formar una cencellada son la niebla y bajas temperaturas, siempre inferiores a 0º. Una cencellada blanca como la de hoy (también hay una variante “transparente”) aparece cuando minúsculas gotas de agua en subfusión se congelan de forma muy rápida y pasan a depositarse sobre diversas superficies. Era curioso ver esta mañana cómo esos depósitos eran sobre todo evidentes sobre las ramas de los árboles, la hierba, los automóviles aparcados y sobre cables del tendido eléctrico, todos ellos superficies cercanas al suelo y expuestas al viento envueltas en niebla helada. De lejos parece nieve, pero al acercarnos podremos comprobar cómo la textura es mucho más suave, como de algodón, y si nos fijamos bien podremos ver cómo se forman agregados al modo de minúsculos arbolillos.

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