El teatro de los insectos

láminaComplementando al artículo de ayer, dedicado a Edward Topsell y ya que Eduardo mostró interés por un colega del clérico inglés, Ulises Aldrovandi, vaya aquí una pequeña serie de notas acerca de tan curioso personaje.

Antes de nada, para aquellos que disfruten con las bellas imágenes de obras como las de Topsell y otros protozoólogos y botánicos, no quisiera olvidarme de recomendar un paseo por los libros de Conrad Gessner (1516-1565), cuya Historia Animalium es considerada la obra germinal de la zoología.

El italiano Ulisse Aldrovandi (1522-1605) tenía gusto por todo tipo de conocimientos y, sobre todo, por recopilar datos y objetos, llegando a formar colecciones valiosas que todavía se conservan. Lo del coleccionismo era visto por aquel entonces casi como una locura, todavía faltaba algún tiempo para que esa “fiebre” se extendiera por toda Europa con la Ilustración. De familia noble, aunque huérfano desde muy temprana edad, viajó por el continente, relacionándose con todo tipo de personajes, lo que le llevó a ser acusado de hereje a causa de “malas compañías” y, ya de paso, se dedicó a recoger información sobre minerales, animales, insectos y plantas de las tierras que recorría. Llegada la mitad del siglo XVI, decidió que ya era hora de pasar de los datos escritos a la recopilación de campo. Organizó así muchos viajes para la recogida de muestras y la creación de herbarios y jardines botánicos, como el de Bolonia. Aparte de los mil y un líos en los que se metió, sobre todo por discutir la eficacia de famosas medicinas de entonces, las colecciones y la pasión por crearlas, prendieron en sus descendientes y esa manía llega hasta hoy. Interesantísimo es así mismo su gusto por lo grotesco y lo anormal, desde los animales monstruosos a las manifestaciones externas de graves enfermedades humanas, todo ello recopilado especialmente en su Monstrorum Historia.

Curiosamente, sus libros de botánica y zoología, muy especialmente los dedicados a ornitología o el extraño Historia serpenta et draconi, que sirvieron de inspiración a muchos científicos, no son citados por Conrad Gessner ni una sola vez en su famosísimo libro sobre insectos, Insectorum sive minimorum animalium Theatrum, de 1634, sobre todo resulta raro porque se supone que pudo inspirarse en la obra de Ulisse. ¿Acaso Conrad le tendría manía? ¿O puede que desconociera su importante obra? Hay cosas que nunca cambian…

Imagen: Lámina procedente de Monstrorum Historia, de Aldrovandi.

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