Las mayores cataratas jamás conocidas

Sin duda, una de las formaciones geológicas más espectaculares que pueden contemplarse, sobre todo en momentos de actividad, es una cascada o catarata. Las hay de muchos tipos según su morfología, algunas son simples hilillos de agua que caen escasos metros salvando un ligero desnivel en el terreno, otras son gigantescas masas rugientes de agua precipitándose decenas de metros precipicio abajo, pero hay un caso especial que, de haber podido ser contemplado, hubiera sido catalogado como uno de los más grandes y aterradores espectáculos que ofrece la Tierra.


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No me imagino a ningún antiguo poblador humano de Norteamérica asomando la cabeza al precipicio de las Dry Falls, pero si alguien llega a observar ese paisaje en su época de esplendor a buen seguro que no hubiera olvidado la experiencia. La antiquísima cultura Clovis habitó esas tierras hace al menos 13.500 años, pero se sabe que anteriormente algunos grupos humanos circularon por allí. ¿Qué les aguardaba a quienes se aventuraran por los helados terrenos del Estado de Washington al final de la última glaciación? Realmente nada bueno, aunque sí espectacular, porque con el aumento de las temperaturas los imponentes glaciares que reinaron durante milenios sobre Norteamérica empezaron a desaparecer y, claro está, inmensas corrientes de agua surgieron rápidamente arrasando a su paso todo lo que lograban alcanzar.

Dry_Falls
Las Dry Falls, fotografía de Bob Klingle.

Hoy están secas, de ahí su nombre, pero las Dry Falls mostraban un paisaje muy diferente hace unos 20.000 años. Posiblemente ningún humano las vio en todo su esplendor, pero la huella de su acción sobre la roca nos enseña lo que debió ser el conjunto de cascadas más grande del planeta, al menos que se conozca hasta ahora. Situadas en la cuenca del antiquísimo Grand Coulee, en la región donde actualmente reina el Río Columbia, los gigantescos acantilados de basalto que forman estas antiguas cataratas secas vieron pasar sobre ellas una cantidad de agua inconcebible.

Deshielo
Reconstrucción ideal del gran deshielo de los glaciares norteamericanos. Lago glacial Missoula, obra del sobresaliente artista Byron Pickering.

Súbitamente, el acantilado se vio atacado por inmensas masas de agua que circulaban pendiente abajo procedentes del deshielo de los glaciares. No es mucho el desnivel, apenas 120 metros en los puntos más elevados, pero las estimaciones recientes calculan que por los más de cinco kilómetros y medio de longitud de las Dry Falls circuló agua durante decenas o incluso cientos de años formando cataratas entre cuatro y diez veces más grandes que las del Niágara. Para hacernos una idea aproximada, si esto puede ser posible, estos cálculos también estiman que en los momentos cumbre de la gran inundación al final de la última glaciación, fluyó por estas cataratas más agua que la actualmente circulante en todos los ríos de la Tierra sumados. Sin duda, el sonido de esta inundación de tamaño prácticamente continental y, cómo no, el estruendo de las cataratas que a su paso se formaron, tuvo que ser algo impresionante.

Más información en: US National Park Service, Ice Age Floods.

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