El gran cometa diurno

A lo largo del mes de enero de 1910 algo sorprendente sucedió en el cielo. La gente ya estaba alerta y espectante ante el próximo acercamiento del cometa Halley ese mismo año, pero para eso quedaban todavía algunos meses. La prensa publicaba por entonces todo tipo de datos sobre el Halley1, historias más o menos verosímiles y algunos avisos dramáticos acerca de los peligros que podría suponer que la Tierra barriera en su camino orbital la cola del cometa. El miedo al cometa tornó en histeria en algunos lugares, aunque en enero todavía poco se oía hablar sobre ello. Pero, por sorpresa, apareció en aquellos días en el cielo un nuevo cometa, brillante como ninguno que se recordara. Era visible a la luz del día y, aunque muchos lo intentaron, nadie logró hacerse con el mérito de su descubrimiento, pues apareció sin avisar de forma espectacular y un gran número de observadores reportaron informes de su avistamiento prácticamente a la vez. Así que, por una vez, el cometa quedó sin nombre, salvo el propio de su código astronómico oficial, C/1910 A1. Con el tiempo fue conocido como el Cometa de Enero o, más comunmente, el Cometa de la Luz del día. Aunque algunos medios confundieron su presencia con la del Halley, afirmando que se había “adelantado” a su cita, pronto quedó claro que se trataba de un astro diferente.

Primeramente hizo disfrutar a los observadores del cielo austral, en Sudáfrica se registraron los primeros informes sobre su presencia. A finales de aquel mes de enero ya fue visible en el hemisferio norte. El espectáculo debió ser magnífico, pues a simple vista y sin necesidad de instrumento alguno, era visible en el cielo diurno. Ciertamente, el fenómeno impresionó a las gentes de la época. Como muestra de ello, he aquí un recorte de prensa con un breve artículo publicado por el astrónomo y músico catalán Salvador Raurich que apareció en el número 181 de la revista Por esos mundos, en febrero de 1910.

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1Sobre el acercamiento del Halley en 1910 ya he tratado anteriormente en TecOb: 1910 – El coletazo del Halley, Cometas, cianuro y un relato navideño.

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