El 15.10.09, en Viejos mapas, por alpoma
Llega hoy de visita una pequeña joya y, para quienes nos gustan los mapas viejos, se convierte en un libro para disfrutar. El pobre no se encuentra muy bien en cuanto a estado de conservación, pero con más de un siglo de vida tampoco podía pedirse que pareciera nuevo. Además, el proceso de digitalización no ha respetado ciertas porciones de las páginas y, sin embargo, nada de eso resta atractivo a esta obra y a sus preciosas láminas:
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4 Comentarios
Tiene muy buena pinta, lástima que se haya perdido una parte sustancial del centro del libro en las ilustraciones a doble página –que son la mayoría–.
@Alpoma ¿Sabes si existe algún modo de escannear este tipo de libros tan antiguos sin este problema? No sé si ha sido por problemas técnicos irresolubles en este caso, pero después de vistas algunas chapuzas en las digitalizaciones de libros –ejem, googlebooks– en algunos casos parece clara dejadez más que algún problema técnico.
#Marfil: Escanear libros antiguos, o modernos, es tarea a llevar con paciencia. En teoría, un escáner tipo “camara” puede capturar todo el área del libro, pero como habrás visto, muchas veces se caza incluso la mano enguantada del operador. Otras veces, como es el caso de este Atlas, la encuadernación no permite que el libro se abra por completo, o bien al hacerse el “crop” de las imágenes, éstas quedan mutiladas. Todo depende de quién haga la captura, con qué aparato y, sobre todo, el estado del original.
Bastante más que un atlas, todo un compendio del saber científico de la época.
Sobre el escaneado, en este caso yo diría que se ha realizado de forma mecánica ya que el reverso de las láminas de mapas y dibujos que está en blanco también aparece en el documento. Lo ideal para escanear un libro es destriparlo, pero claro libros como este de los que quedarán muy pocas copias es impensable hacerlo, y si se fuerza para poder recoger las páginas completas quedaría bastante dañada la encuadernación.
Por otro lado, me llama la atención la perforación que aparece en algunas páginas para marcar el libro como propiedad de la «Univ. of California». Personalmente me da un poco de dolor.
Gracias por la explicación Indaba y Alpoma.
Llamadme hereje pero creo que se debería hacer el sacrificio de descuadernar uno de estos libros, siempre y cuando con el compromiso de hacer una digitalización lo más fiel posible y garantizar su soporte de lectura a futuro –el problema con nuestros formatos digitales actuales–…